San Ramón, Alajuela

Casa Zitro

Contra reloj y contra el clima, el arquitecto Erick Ledezma echó mano al sistema prefabricado ZITRO para levantar el hogar de una pareja de profesores universitarios. La obra debía realizarse en invierno, justamente en el invierno de San Ramón de Alajuela.

Esta necesidad impuso una solución que exigía la separación quirúrgica del área social y del área pública, lo que sugirió a Ledezma una solución práctica pero creativa. Crear dos pabellones separados, unidos por un puente y alrededor de los cuales se extienden jardines y murales personalizados. La obra, sin perder una particular constante apropiación por parte de los clientes y, además, múltiples recorridos.

“Al tratarse de un sistema prefabricado, hay que diseñar con base en una modulación que el sistema da”, explica Ledezma. El arquitecto se dio a la tarea de conocer hasta la saciedad el sistema de bloques prefabricados ZITRO, que permite una modulación y acabados muy distintos a los de otros bloques de concreto. “El éxito radicó en que conocí muy bien el proyecto, lo modulamos y conseguimos terminarlo en un tiempo récord, con mano de obra local”.

Aunque normalmente quienes buscan sistemas prefabricados se limitan a una casa tipo del fabricante, en este caso Ledezma metió mano. “Me tocó diseñar desde un inicio, y conociendo el producto pude generar los espacios que quería con base en esa modulación”.

El sistema constructivo obedece a paneles de concreto de 75 cm o 50 cm de ancho, por 260 de altura. “De ahí que las cotas deben ser en múltiplos de 25 centímetros”. A partir de esa modulación que define en parte la escala de la obra, Ledezma propuso el aislamiento de las áreas privadas y públicas. En el primer pabellón, paralelo a la línea de la calle, se desarrolla la sala-comedor, la cocina, el parqueo, una sala de televisión, otro estudio y las áreas de servicio y bodegaje. Amplios paños de vidrio permiten un vínculo directo con los jardines y la entrada constante de luz natural. En el segundo volumen, por su parte, se encuentran tres habitaciones, dos baños y un amplio corredor.

La casa por el tejado

Parte del éxito también radicó en el orden en que se desarrolló la obra. Primero se levantaron las columnas estructurales de hierro con el fin de colocar la cubierta y proteger el resto de las áreas de trabajo durante el invierno. “Las columnas no son solo un elemento decorativo, sino que tienen la función de sostener los techos y los parasoles”.

Estas tienen una inclinación hacia el frente que da movimiento a la obra y la contrapone y separa de los paños de vidrio. Además, con su altura guía la inclinación de los techos hacia el puente que unifica el volumen social y el íntimo.

Ambos pabellones son desarrollados de forma paralela a la calle del barrio ramonense. El vínculo entre uno y otro consiste en un puente con cerramiento de vidrio que muestra los jardines. Este paso permite, a su vez, recibir las aguas de ambos techos y generar nuevas fachadas con vista a los jardines, desarrollados con esmero por los propietarios.

En 225 metros cuadrados, Ledezma creó un proyecto de múltiples miradas y recorridos. “Puede generar un proyecto interesante, de costo bajo, sin necesidad de transgredir mucho el barrio, y además solucionar problemas de espacio y confort. Necesidades básicas de todo cliente”. Las fugas visuales, las entradas de luz y ventilación cruzada dan fe del aprovechamiento máximo de dos bases de toda obra: los metros cuadrados y los recursos monetarios.

Revista Su Casa · Edición 51 · Randall Zuñiga
Extracto editorial